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Como una improvisada alegoría, al miti­ficado mayo del 68. Algunos medios de comunicación lo denominan movimiento social pero sin dirección, director ni ideas,  únicamente con una ideología muy marcada, la de la intransigencia, que estos días se convierte en caricatura de lo que sus instigadores deseaban que hubiese sido, el 15M.

Mayo del  68 fue un movimiento estudiantil espontáneo al cual se sumaron diferentes sectores sociales. Fue tan masivo como efímero pues De Gaulle, que durante unas horas salió de Francia volvió y venció, ganando ampliamente unas elecciones después de haber disuelto previamente la Asamblea. Sin duda el 15M no tiene en su haber tamaña hazaña, sus logros más significativos las vejaciones a Cristianos durante el pasado verano o su resistencia OKUPA a los desalojos de Plaza Cataluña en Barcelona.

El Partido Popular también superó con nota su mayo venciendo tanto en las elecciones locales y autonómicas como

Mariano Rajoy  en las Generales. Por ello el “movimiento” pese a algunos periodistas empeñados en mantener la utopía y los lla­mamientos masivos a las manifestaciones, caen en barrena a la espera de mejor mo­mento, caceroladas o cualquier acto masivo de protesta que pueda reactivar una respuesta social contra el  Gobierno del Partido Popular.

Pero a falta de más noticias, como el repaso de las temperaturas más altas en los telediarios del mes de agosto, el 15 M siempre será a partir de ahora el recurrente recuerdo de la llegada de la primavera, el buen tiempo y las acampadas al aire libre.

Y en su ocaso deja huérfanos a personas que realmente desencantadas con la actual realidad social buscaron otra salida atendiendo a este llamamiento. A estas personas son a las que los Partidos Políticos no podemos ignorar pues es una muestra de desencanto social a la que debemos de dar voz ilusión y alternativas.

Fco Javier Martín Hermosín