El balance del segundo verano bajo el mandato del alcalde, David Quirós, no es otro que el de la confirmación de un abandono permanente de un gobierno municipal que se va de vacaciones, y se desentiende de los problemas de L’Hospitalet.
La ciudad da muestras evidentes de estar a la deriva, pero el gobierno municipal del PSC no parece muy preocupado. Seguramente piensan que queda mucho tiempo hasta las próximas elecciones municipales de mayo de 2027 y que, hagan o no hagan, los vecinos seguirán apoyando su (no)gestión. Pero la situación es cada día más preocupante y los ciudadanos seguimos sufriendo el incivismo desbocado y una criminalidad que no deja de crecer.
Es difícil encontrar a algún vecino que no haya sido víctima directa o indirecta de un delito, o que no haya sufrido las molestias de un incivismo que altera la convivencia en plazas y espacios públicos. Por no hablar de los persistentes problemas de suciedad, los malos olores y la proliferación de plagas de ratas y cucarachas, consecuencias de una evidente falta de mantenimiento y limpieza que afecta a todos los barrios.
Un verano más, L’Hospitalet ha vuelto a ser protagonista en medios de comunicación por episodios provocados por delincuentes y okupas violentos: robos a mano armada, supermercados con productos caducados, botellones tanto de día como de noche en plazas y parques, prostitución callejera encubierta y locales sin licencia que operan como bares. Todo ello sin rastro de las patrullas de policía de proximidad, aprobadas en su día gracias a una moción del Partido Popular.
Además, otro verano más los niños no han podido disfrutar de unas zonas infantiles seguras durante las horas de más calor. El Ayuntamiento sigue sin cumplir la moción presentada por el PP que reclamaba la instalación de toldos y zonas de sombra en los parques infantiles.
Mientras el alcalde se dedica a publicar videos en las redes sociales, los vecinos piden más respuestas a los problemas reales y menos postureo.